En folios amarillos

Mi foto
Nombre: Odile

jueves, septiembre 28, 2006

Prometo cuidarme y...

  • comprarme flores, como siempre quise
  • llenar la bañera, relajarme en un baño entre espuma y velas
  • preparar comida como si no fuese sólo para mí
  • volver a leer y terminar por fin esos dos libros empezados
  • apuntarme al gimnasio
  • retomar los paseos por la playa, que me curan el alma
  • regalarme un conjunto precioso con el que dormir
  • cenar de verdad y no comer por comer
  • no olvidar el bodymilk después de la ducha
  • desayunar con la mesa puesta, con un zumo y unas tostadas por delante, igual que antes
  • tatuarme esa flor de lis que me debo hace tanto
  • sonreir, tal como me pidió cuando se iba, aunque él también llorase entonces.

Eslogan

Ayer, justo cuando la melancolía asomaba a los ojos, alguien leyó para mí el mensaje de la camiseta que luzco. Lo mejor está por llegar...

viernes, septiembre 22, 2006

¿Pronto?

Cuando puedo volver decido quedarme. Eso me hace sentir libre. No hay nada que me impida volver y no hay nada que me invite a quedarme. Me quedo porque me apetece ser isleña otro poquito.

miércoles, septiembre 20, 2006

Trabajo

Me aburro enormemente. Ocho horas de pie, sin apenas hacer nada, son frustrantes. Es lo que hay.
Paso la semana esperando el sábado para quemarme en una jornada entre bandejas y copas. ¡Uy! que lejos queda todavía.
Mientras tanto, busco robarle al día horas para descansar y empiezo a saltarme comidas para recuperar sueño perdido.

martes, septiembre 19, 2006

Ya (el esperado)

Ya niña, ya. No llores, ya todo pasó.

viernes, septiembre 15, 2006

Que mal nos lo montamos

En tres días algo increíblemente sencillo se ha convertido en una montaña de sensaciones encontradas. Siento que es algo trivial hasta que decide irse o decido que se vaya. Cada vez se hace más complicado decir adiós sin saber cuando llegara el próximo rato.
Y sé que va a desaparecer igual que apareció. Hoy sólo quiero que lo haga pronto. Ya.

miércoles, septiembre 13, 2006

¿Más cine?

La peli ahora cuenta otra historia... con risas (muchas), días cortos, planes nuevos, besos y caricias (todas).
Y yo me resisto a dejar la butaca por pereza, temor o convencimiento de que así todo está bien (que lo está, ¿para qué más?).
Pero me piden la mano y me invitan a entrar y cada vez es más difícil seguir sentada. La sensación de volver es dulce. De esta me animo y venzo al miedo.