Sala de estudio
Uno, dos, tres, cuatro, cinco y yo... dos más que entran cuando he terminado de contar.
La música acompañándonos a la mayoría mientras repasamos unos apuntes que nos suenan de siempre.
Pequeños comentarios o guiños que ayudan a romper la rutina del estudio.
Miradas a la puerta que se abre buscando una cara conocida con la que compartir una mesa en la que sobran sitios.
Y el niño de la camiseta roja que sonríe con la mirada perdida en su libro. ¿En qué pensamos? ¿Cuánto dura la concentración? ¿Por qué hay ideas que siempre encuentran un hueco por donde colarse?
La música acompañándonos a la mayoría mientras repasamos unos apuntes que nos suenan de siempre.
Pequeños comentarios o guiños que ayudan a romper la rutina del estudio.
Miradas a la puerta que se abre buscando una cara conocida con la que compartir una mesa en la que sobran sitios.
Y el niño de la camiseta roja que sonríe con la mirada perdida en su libro. ¿En qué pensamos? ¿Cuánto dura la concentración? ¿Por qué hay ideas que siempre encuentran un hueco por donde colarse?

