París
Quería ir con él. Aún quiero. No a París, a cualquier lugar, quería ir con él.
Con ese él que no existe; con ese él que solo parecía, porque ya ni parece; con ese él de acento dulce y sonrisa pícara y gestos tiernos. Quería ir con ese él fugaz del que casi me enamoro sin darme cuenta y que todavía me duele. París.
Pero París será mágico. Voy a dejar allí a la niña que todavía me domina, en el pico de una cigüeña que la devuelva a su nido. Y así poder volar como mujer, por fin.
Aprederé que los viajes los convierten en irrepetibles las personas que están, no las que se quedaron.
Prometo no pensar en ese él que fue, es o será y sólo DISFRUTAR como me pidió ayer el nene.
Con ese él que no existe; con ese él que solo parecía, porque ya ni parece; con ese él de acento dulce y sonrisa pícara y gestos tiernos. Quería ir con ese él fugaz del que casi me enamoro sin darme cuenta y que todavía me duele. París.
Pero París será mágico. Voy a dejar allí a la niña que todavía me domina, en el pico de una cigüeña que la devuelva a su nido. Y así poder volar como mujer, por fin.
Aprederé que los viajes los convierten en irrepetibles las personas que están, no las que se quedaron.
Prometo no pensar en ese él que fue, es o será y sólo DISFRUTAR como me pidió ayer el nene.


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